Blaquier negó al "Querido Joe" y rechazó responsabilidades por la Noche del Apagón

El dueño del Ingenio Ledesma fue indagado por delitos durante la última dictadura militar. Afirmó que no conoce a Martínez de Hoz a pesar de una carta en la que lo llama "Querido Joe"

jueves 9 de agosto de 2012 | 09:03 hs

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Blaquier negó al "Querido Joe" y rechazó responsabilidades por la Noche del Apagón

Pedro Blaquier

Capital Federal.- Lejo de las tierras jujeñas, el dueño del Ingenio Ledesma, Pedro Blaquier, fue indagado por primera vez por violación de domicilio, privación ilegal de la libertad, tormentos a 35 víctimas y homicidio en el caso de seis desaparecidos de la Noche del Apagón. A pedido de los abogados del empresario, que presentaron pruebas médicas, el escenario fue el Consejo de la Magistratura (Capital Federal), lugar donde Blaquier se encargó de negar todas las acusaciones en su contra.

En el exterior los bombos comenzaron a sonar y el repiqueteo subía hasta el tercer piso del edificio y se escuchaba en los pasillos, pero seguramente no tan fuerte como hubieran sonado en Jujuy. Los organismos de derechos humanos, la agrupación Capoma y los hombres y mujeres de la Tupac Amaru jujeña se concentraron afuera replicando en Capital Federal lo que Blaquier quiso evitar en su provincia.

Al magnate azucarero se le imputa la responsabilidad en el apagón simultáneo ocurrido en las localidades jujeñas de Libertador General San Martín, conocido como Pueblo Ledesma, y las vecinas Calilegua y El Talar entre el 20 y 27 de julio de 1976. Oportunidad en la que fueron secuestrados por personal uniformado 27 vecinos y trabajadores de la empresa, varios de los cuales fueron cargados, según los testimonios, en camionetas de la firma Ledesma.

Las negaciones y el "Querido Joe" 

Desde las 9, mediante teleconferencia, se abrió la conexión con Blaquier, dos de sus abogados y el fiscal ad hoc Pablo Pelazzo -que viajó para la indagatoria desde su provincia- en la sala mientras que del otro lado de la pantalla, se sentaron Poviña y el fiscal Domingo Batule.

El empresario negó el uso de las camionetas del ingenio para el traslado de prisioneros. Se enojó cuando Pelazzo le preguntó de qué color son las camionetas de la empresa: "¡Cómo voy a saber yo de qué color son los vehículos!", afirman que expresó y añadió: "¡De eso se encargan mis empleados!" La máxima tensión llegó cuando le preguntaron sobre el control de la luz del pueblo, sus abogados se opusieron. Los fiscales querían saber si, tal como sostiene el expediente, el lugar desde donde se opera la luz del pueblo está adentro del predio. El cuestionamiento no apuntaba a quién controla la luz ni quiénes eran los dueños de la energía, porque se sabe que no era el ingenio. Le preguntaron por la ubicación física de los controles, convencidos de que si el acceso está en el predio, más allá de quiénes eran los dueños, podían subir o bajar el interruptor.

"No hay ninguna circunstancia que vincule al doctor Blaquier con los hechos atroces y aberrantes que vivió la Argentina", dijo a la salida su defensor Jorge Valerga Aráoz, a modo de síntesis, sobre un período que los abogados mencionan como "aberrantes" y "atroces", pero que en una carta de junio de 1978 el empresario festejaba con aquello de mostrar "su profunda admiración" por la "recuperación de la Argentina". La misiva estaba dirigida a José Alfredo Martínez de Hoz, hombre al que negó conocer a pesar de su carta llamándolo "Querido Joe".

Lo que se viene en la causa

Los defensores de Blaquier presentaron un informe donde discuten los testimonios más importantes de las causas, entre ellos el de Olga Arédez, aquella mujer que emulando a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo empezó a dar vueltas con un pañuelo por la plaza principal de Jujuy.  La esposa de Luis Arédez, que no sólo fue intendente de Ledesma sino que formó parte del grupo fundador de la obra social del sindicato de obreros del ingenio, la mayoría de los cuales está desaparecido. Arédez fue secuestrado durante el apagón de 1976 y tras permanecer detenido fue liberado, pero el 17 de febrero de 1977 fue nuevamente secuestrado a la salida del hospital y asesinado.

Además, cuestionan testimonios de varios sobrevivientes y quieren intentar demostrar que las noches de los apagones no existieron, que las camionetas eran las que a esa hora de las seis de la mañana salían en los recorridos habituales. Sostienen que todo es parte de un mito, un mito que creció después de la difusión del documental Sol de Noche, producido por Eduardo Aliverti.

Los letrados pidieron la incorporación de nuevos testimonios y lo mismo hicieron los fiscales que quieren ampliar la prueba con el testimonio de 39 testigos que ya habían sido requeridos por la querella y de otros nuevos.

Ahora gran parte de lo que pase queda en manos del juez Poviña. En los papeles, tiene 10 días para decidir si lo procesa o no, pero los tiempos pueden postergarse si acepta las nuevas pruebas.

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