Pescado
Londres.- Las dietas saludables de los deportistas que compiten en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 tienen sus "permitidos" y muchos incorporan hamburguesas, helados y tortas que vuelven loco a cualquier mortal que no debe cuidar tanto su cuerpo.
“Me comí cuatro (helados) McFlurry, que me gustan bastante. Son sabrosos, los recomiendo”, afirmó el pesista colombiano Doyler Sánchez, uno de los clientes fijos del McDonald’s de la villa olímpica.
“Unos días antes de que empezaran los juegos vi a todo el Dream Team comiendo en el Mc Donald’s”, afirmó el boxeador puertorriqueño Jeyvier Cintron acerca de la selección estadounidense de baloncesto que batió el record de puntos en un partido olímpico al derrotar a Nigeria por 156-73.
Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, aseguró al diario “Financial Times” que fue una “decisión difícil” renovar el contrato a McDonald’s como patrocinador del movimiento olímpico por el aumento de la obesidad en el mundo.
Pero finalmente firmó por ocho años más y las famosas hamburguesas Big Mac son de lo más vendido en la villa.
Además, en la villa olímpica está el restaurante principal, abierto 24 horas, que ofrece 1.300 recetas diferentes y que en total servirá 1.200.000 de comidas durante los Juegos.
Según la organización, se prevé la ingesta de 25.000 barras de pan, 232 toneladas de papas y más de 330 toneladas de fruta y verduras entre las que hay 2.700.000 de plátanos. Y bastantes helados. El remero británico Steve Redgrave, cinco veces campeón olímpico, recordó recientemente en el diario “Daily Telegraph” que comía “una media de ocho helados Magnum al día” en los Juegos de Barcelona 1992.
“Un remero tiene una dieta de 7.000 calorías diarias y engulles cualquier cosa que te pongan delante”, aseguró.
En tanto que el hombre más rápido del mundo, el jamaicano Usain Bolt, confesó que había comido nuggets de pollo el día que conquistó el oro en los 100 metros lisos de Pekín 2008 con récord del mundo incluido. Días antes, el estadounidense Ryan Lochte aseguró haber desayunado en el McDonald’s antes de lograr el bronce en los 400 estilos de natación.
Mientras que el nadador Kevin Ávila consigue resistir a la tentación de los dulces: “Mi pecado es el postre. Me encantan los pasteles que venden en la villa, pero antes de la competencia yo trato de evitarlos y comer sano”.
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