Tenía un tumor pero no podía ser trasplantado y Halik se convirtió en el hombre sin corazón

Un bombero checo de 37 años sufría un tumor en el corazón y ante la imposibilidad de ser trasplantado se le colocaron dos bombas y hace 4 meses vive sin corazón

jueves 28 de junio de 2012 | 07:56 hs

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Tenía un tumor pero no podía ser trasplantado y Halik se convirtió en el hombre sin corazón

El paciente Jakub Halik, junto a Jan Pirk, el cardiólogo que realizó la cirugía

República Checa.- Jakub Halik es el hombre sin corazón pero este no es el título de una película de Hollywood sino un checo que se convirtió en el primer hombre del mundo que sobrevive desde hace casi cuatro meses -literalmente- sin corazón. Tenía un cáncer y no podía ser trasplantado.

Halik en el mes de marzo fue sometido a una cirugía de altísima complejidad para extirparle el corazón y reemplazarlo por dos bombas sin válvulas cardíacas. Es decir, no tiene pulsaciones ni se trata de un corazón artificial.

El paciente es un bombero de 37 años que tenía un tumor maligno en el corazón y la única alternativa que tenía -en lugar de un trasplante inmediato- era el implante de las bombas, una que manda la sangre por la aorta y la otra, a los pulmones. "Está contraindicado hacer un trasplante cuando hay en el corazón un tumor maligno", porque los medicamentos para evitar el rechazo de un órgano donado apoyan el proceso tumoral de las células, explicó Jan Pirk, el cardiólogo que hizo la cirugía.

La intervención, realizada el 3 de marzo, duró unas ocho horas y el paciente permaneció 17 días en coma artificial.

Esta no es la primera vez que se hace esta intervención quirúrgica, antes que él se había practicado a un hombre de Texas (Estados Unidos) pero falleció poco después.

El equipo médico considerará exitosa la operación "si el tumor no se extiende y si el paciente sobrevive hasta que le hagamos un trasplante de corazón", explicó Pirk. "Por eso debemos esperar todavía entre seis y nueve meses", precisó el cardiólogo del Instituto de Medicina Clínica y Experimental de Praga (IKEM).

¿Cómo funciona?

De acuerdo con el especialista, lo más difícil del procedimiento fue fijar la presión de bombeo de cada uno de los dispositivos, pues la sangre que va a los pulmones debe tener menor presión para que éstos no se irriten. El único inconveniente para Halik es cargar con las pilas bajo los brazos, aunque la incomodidad de cargar con las baterías es mínima: no se ven, no pesan mucho y duran entre 8 y 12 horas, mientras que el equipo regulador se lleva como una riñonera.

En el caso de Halik, las frecuencias de bombeo están fijadas para una actividad normal, no para correr, hacer deporte ni subir por una escalera. "No es capaz de reaccionar al esfuerzo", dijo Pirk.

Otro de los inconvenientes de este tipo de tratamiento es el costo. Las bombas cuestan 80.000 euros por unidad, a lo que hay que agregar los gastos de la operación, lo que deja toda la intervención en unos 250.000 euros.

 

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